Viticultura heroica en la Ribeira Sacra

Quienes nunca han escuchado hablar de la viticultura en la Ribeira Sacra, quizá les resulte un poco pretencioso calificar la vendimia como un hecho heroico, pero no hay palabra que mejor defina la labor que realizan los viticultores de esta región gallega, expuestos a un alto riesgo durante la recolección de uva.

Tal es la magnitud de su esfuerzo que en 2011 recibió el sello de viticultura heroica de la mano del CERVIM, un organismo internacional que difunde los valores de este tipo de cultivo en montaña, apenas existente en un 5% del viñedo a escala mundial.

Los vertiginosos paisajes de la Ribeira Sacra

La Ribeira Sacra, nombre que recibió en la época medieval en referencia a la gran cantidad de monasterios y templos que pueblan sus paisajes, se extiende entre las provincias gallegas de Lugo y Ourense. Es un terreno agreste bañado por los ríos Miño y Sil, este último determina en mayor medida la majestuosidad del paisaje. Se encajona en un profundo cañón con laderas elevadas y pronunciadas pendientes dando lugar a un marco incomparable por su belleza y singularidad.

Las condiciones del terreno han obligado a los viticultores a ingeniárselas para adaptar el cultivo al relieve. Para ello han creado un sistema de bancales, también denominado terrazas, sostenidas por muros de piedra en las que van escalonando las vides. Este sistema, además de facilitar la recolección, también ayuda a reducir la erosión del suelo.

La figura del viticultor

En todo el proceso de la elaboración del vino hay una figura clave para que todo esto sea posible, los heroicos viticultores. Han aprendido a desfilar por los bancales desafiando a la gravedad para cortar las uvas de las cepas y almacenarlas en cajas. Para ello emplean todos los recursos a su alcance, algunos se sujetan con arneses de seguridad, otros trasladan los racimos en pequeñas embarcaciones por el río o echándose las cajas al hombro subiendo monte arriba.

Su forma de trabajo fue reconocida, como mencionamos anteriormente, por el CERVIM, un sello que solo ostentan el 5% de los viñedos de todos el mundo ya que deben presentar unas características muy concretas. Deben tener una altitud superior a 500 metros sobre el nivel del mar, contar con pendientes del terreno superiores al 30%, y ser explotaciones pequeñas organizadas en bancales.

Denominación de Origen Ribeira Sacra

En las escarpadas laderas de sus montañas empezó a cultivarse la vid con la llegada de los romanos. Fueron los primeros en percatarse de las excelentes condiciones climáticas y la riqueza de su tierra para el cultivo y recolección de uva.

Hasta 1997 pocas eran las personas que conocían las bondades de este rico caldo que comenzó a darse a conocer gracias a su constitución como producto Denominación de Origen.

Este año puede establecerse un punto de inflexión, desde entonces la región se han proyectado como origen de unos vinos de carácter diferenciado. Destacan sus tintos que, gracias a la composición varietal del viñedo, sus suelos y climatología, atesoran un sabor característico, opuesto al perfil del típico vino tinto español. Algunas de sus principales variedades de uva son la mencía, merenzao y brancellao. Con respecto a los vinos blancos, se cultiva la variedad albariño, godello y la treixadura.

Turismo enológico

Los enólogos y amantes de los ricos caldos de la Ribeira Sacra pueden realizar turismo en torno a este producto. Por un lado, mediante catas de vinos y visitas a sus bodegas, por otro, existe la posibilidad de conocer de cerca la vendimia mediante un autobús “Viñobus” que circula durante los fines de semana de la vendimia. Un recorrido en el que los viajeros pueden aprender en primera persona las técnicas vitivinícolas (cortado de la uva, pisado y cata de mosto y vino).

Qué visitar en la Ribeira Sacra

La Ribeira Sacra siempre muestra su mejor cara para el disfrute de los apasionados de la naturaleza y el turismo rural. Durante la vendimia es una época perfecta para contemplar el proceso que llevan a cabo y admirar la singular belleza de la Ribeira Sacra, pero siempre es un buen momento para descubrir su riqueza natural.

Sus frondosos bosques invitan a adentrarse entre sus senderos a la sombra de los robles y castaños. Entre las rutas de senderismo más preciadas se encuentran las pasarelas del Río Mao que, sin apenas dificultad técnica es perfecto para disfrutar en familia. El Camiño Real de San Pedro de Rocas PR-G 4 comienza en Esgos y es posible realizarla a pie o en bicicleta, mientras que el Sendeiro Viñodos da Ribeira Sacra PR-G 86 de dificultad baja-media comprende un total de 13 kilómetros que parten desde San Miguel de Rosende.

También puedes admirar su belleza desde sus miradores, algunos de los más conocidos son los de Santiorxo, Pena do Castelo o Balcones de Madrid. O, incluso, disfrutar de un paseo en globo que te ofrece unas impresionantes vistas de pájaro a 1.000 metros de altura.

Ribeira Sacra por tierra, aire y mar. A través de los catamaranes que atraviesan los cañones del Sil o navegando en kayak. También puedes darte un baño en la zonas acondicionadas para ello como la Praia de San Clodio o la Praia da Cova.